miércoles, 26 de febrero de 2014


EL TERROR NO TIENE FORMA



Titulo original: The Blob
Año: 1988
País:  USA
Dirección: Chuck Russell
Guion: Frank Darabont
Reparto: Kevin Dillon, Shawnee Smith, Jeffrey DeMunn, Joe Seneca, Paul McCrane.


Es una casualidad, aunque en realidad no tanto, que en décadas pasadas, cuando se realizaba la nueva versión de una película, esta se hacía además de para ganar dinero para mejorar algo que claramente tenía una buena base pero por unas razones u otras no se había hecho de la mejor forma posible. De ahí que hoy en día, con esta puta maraña de remakes que nos amarga desde hace por lo menos diez años lancemos la vista atrás, concretamente a los años ochenta y observemos esos tres remakes que cumpliendo la máxima de mejorar lo que si era mejorable y se convirtieron en obras maestras del terror. Hablo por supuesto de La Cosa, La Mosca, y la que nos ocupa hoy, El terror no tiene forma.



Basado en la versión de los cincuenta que a su vez se basa en un informe policial real bastante peculiar la historia narra como la caída de un pequeño meteorito en el pueblo de Arborville trae consigo un supuesto ser alienígena. Se trata de una masa de color rosa no más grande que un balón pero que conforme va devorando seres vivos crece y se vuelve más peligrosa e inteligente hasta el punto de que nada parece poder detenerla. Un joven renegado llamado  Brian Flag y una animadora llamada Meg tendrán que convertirse en improvisados héroes  advirtiendo sobre este monstruo y buscando la manera de cargárselo.


La verdad es que pese al cambio en la historia sobre el origen de la criatura esta versión se come tanto a la del gran Steve McQueen como a su secuela y a cualquier versión que puedan hacer en el futuro, y es fácil afirmarlo ya que la película es prácticamente redonda. El guión de Frank Darabont es perfecto, cuenta una buena historia  pero sobre todo y que se nota muchísimo es como la cuenta, con un ritmo trepidante sin altibajos y lleno de momentazos que te dejan pegado al sofá durante una hora  y media, lo cual no es nada fácil de conseguir, aquí de verdad es que se nota de cojones. Pero no es de extrañar en un tipo con tanto talento visible al que le debemos peliculones como Cadena Perpetua o La Milla Verde. Eso sí, no sé si perdonarle el destrozo que ha hecho con el comic de The Walking Dead, eso es grave.
Chuck Russell se limita a dirigir haciendo un trabajo digno aunque es de esas veces donde el director tampoco es que haya hecho demasiado, el guión ya estaba ahí esperando ser plasmado y yo soy de los que le gusta que un director escriba sus propios guiones, nadie como el propio artífice de la idea para retratarla tal y como nace en su cerebro. Ademas que gran parte del mérito está también en los departamentos encargados de la criatura y todo lo que conlleva, y es que hay que hablar de eso porque es jodidamente bestial. 

  
La masa gelatinosa rosa está en constante cambio, siempre creciendo hasta ser tan grande como un edificio y algo muy de agradecer es que tan solo utilizan algún efecto “digital” puntualmente al final cuando esta alcanza su mayor tamaño, prácticamente todo el tiempo lo que tenemos es a un monstruo  animado con todo tipo efectos especiales físicos, ¡Y de qué manera joder! Ver a la masa moverse por el techo, engullir, encogerse y demás es una gozada visual, simplemente los efectos especiales de esta película son perfectos. Pero no queda ahí la cosa, este monstruo al tener acido en sus entrañas y ser medio transparente nos regalada varias grandes escenas donde vemos como sus víctimas se deforman en el interior hasta morir y como sus ácidos internos  derriten la carne humana hasta convertirla en una masa sanguinolenta. Que esa es otra, la película tiene unas muertes brutales ¡la mayoría de ellas son dignas de mención, quedándose escenas como la del fregadero o la del niño en las alcantarillas grabadas a fuego en la retina.
La verdad que ha sido agradable volver a verla ahora que también he vuelto a ver Entourage y me he vuelto a pegar buenas risas con Kevin Dillon, un actor que aunque no tuvo el éxito (Que tampoco fue la gran cosa) de su hermano Matt tiene varios papeles para recordar. Así como tenemos al veterano actor el rol femenino recae en Shawnee Smith, mas conocida por interpretar a Amanda en las películas de Saw. Secundan caras conocidas como Jeffrey DeMunn, un habitual de Darabont, Art LaFleur y como miembro del equipo de contención en un pequeño papel Bill Moseley, actor que se ha ganado el cielo (O el infierno) por regalarnos ese personaje que es Otis en La Casa De Los 1000 Cadáveres y Los Renegados Del Diablo.
Otra  película que merece mucho más reconocimiento de cara a la crítica. Parece que los de siempre siguen con la puta cabeza metida en el culo. 


TRAILER


domingo, 9 de febrero de 2014


RAZONES PARA VER BLACK SAILS





Sin duda alguna las series de época suelen vender sea cual  sea el tiempo  en que transcurren, ahora mismo por ejemplo tenemos algunas como Vikings o Los Demonios De Da Vinci además de la terminada hace relativamente poco Spartacus que parecen tener una buena respuesta de los fans, por eso no era ninguna sorpresa que Black Sails iba a pegar fuerte. Michael Bay produce para la cadena Starz esta serie de piratas, así, con dos cojones, que ya era hora de ver a estos tíos liándola en la pequeña pantalla. Con solo tres capítulos hasta ahora de los ocho que completarán la primera temporada es bueno saber que ya ha renovado para una segunda el año que viene.
 Lo cierto es que a mí me está encantando así que voy a dar mis razones y espero enganchar de esta manera a más gente.


1. LA HISTORIA


Black Sails no es otra cosa que una precuela de La Isla Del Tesoro, la novela de Robert Louis Stevenson, concretamente desarrollada veinte años antes. La historia nos traslada a la época dorada de los piratas  cuando casi a la fuerza el joven Long John Silver se enrola en la tripulación del sanguinario Capitán Flint. Juntos trataran de averiguar la forma de dar con el paradero del galeón Español Urca De Lima, que no transporta otra cosa que millones de dólares en oro. 

2. LOS PERSONAJES


Toda serie que se precie debe tener  unos personajes a la altura, pese a que regularmente no es el protagonista el más interesante como vuelve a ocurrir aquí. Como los más destacables dentro del surtido principal tenemos al Capitan Flint, mencionado en la novela como el hombre que enterró el tesoro  y muerto en algún punto entre la serie y La Isla Del Tesoro, John Silver, uno de los pilares del libro, pero claro aquí veinte años más joven, también perteneciente a la novela Billy Bones, que gasta unos brazos que si te da una hostia te revienta. Fuera de la tripulación tenemos al mejor personaje, Charles Vane, interpretado por Zach Mcgowan, el divertido Jody de la no menos divertida serie Shameless y que capitanea a Rackham y Anne Bonnie. El toque femenino y no pirata lo ponen Eleanor Gurthie, hija del mayor contrabandista de la zona y Max, una puta que esta buenísima.

3. LA AMBIENTACIÓN


Black Sails se desarrolla principalmente en la isla de New Providence sobre el año 1715, este lugar existe realmente y la serie recrea perfectamente lo que fue durante la época en la que sirvió como refugio de piratas, primero fue de estos, después de los británicos, quienes la establecieron oficialmente como colonia y luego como no, llegó un español con ganas de tocar los cojones, Bernardo De Gálvez, quien la tomó en 1782. En la serie New Providence es un lugar tropical, una bonita isla bañada por aguas cristalinas donde piratas, contrabandistas, timadores, ladrones y putas cohabitan no siempre amistosamente. La isla tiene distintas zonas bien diferenciadas como la zona de hacer los negocios, talleres, tabernas y prostíbulos, la villa, una zona con casas de personajes más poderosos y pudientes y hasta una oscura playa donde se arrastran los enfermos y desterrados por la sociedad. Cada detalle esta cuidado y pese a que solo en el primer capítulo han salido barcos grandes he estado ojeando un video sobre este aspecto y se ve que volverán a alta mar.

4. LO EXPLICITO DE UN MUNDO TURBULENTO , LA VIOLENCIA Y EL SEXO 


La vida en líneas generales en la época de la piratería no era un paseo por el campo, era una vida dura y sucia, la violencia estaba a la orden del día, por eso es de agradecer que esto no sea un Piratas Del Caribe en forma de serie, no, aquí los balazos a la cabeza dejan una agujero y los espadazos a las tripas hacen que estas cuelguen y se caigan al suelo salpicando.
Así como no se cortan con una violencia generosa (Mucho mayor que en la mayoría de series) esta tampoco es hiper exagerada como por ejemplo en Spartacus, Black Sails busca el realismo dentro de la cancha que da ser  ficción. Las escenas de sexo no se quedan atrás y aunque esto no es algo primordial todos sabemos que siempre mola ver tías buenas en pelotas y folleteo en las series y películas que nos gustan, de ahí que también haya que alabar el tratamiento del sexo, bastante explícito y lejos de esas series donde cortan la escena y follan con la ropa puesta.




No quiero añadir mucho más ni soltar spoilers, además que  solo van tres episodios, con lo que estáis a tiempo de engancharos y llevarla al día, como debe hacerse con las series, que luego pasa lo que pasa y os metéis esos maratones de cien mil capítulos que dos días después no os acordáis de una puta mierda.


Así que tomad la palabra de la frase que Max dijo en el piloto, Cuando el mar se embravece ven a Max, Max es tu puerto. Yo iría.  Joder que si iría. 


 TRAILER




sábado, 1 de febrero de 2014



CUANDO LA VIOLENCIA ESTALLA EN LAS AULAS 






Después de mucho tiempo y varios pequeños artículos tales como los tipos más duros del cine, zombies, o los polis más chungos, hoy me apetecía escribir algo.
Esto viene por dos cosas, la primera debido a que dudaba sobre si hacer una crítica de la película Curso de 1984 o de Mutantes en la universidad. Finalmente, como me costaba decidirme y ante los nexos comunes que tienen, decidí hacer esto y así tratar de cubrir más terreno haciendo mención a más películas.  
En cuanto a la segunda es ya por un tema ajeno al cine, y me refiero al bullyng, algo que quiero tocar aunque sea brevemente dando mi opinión al respecto en una próxima entrada, aunque ya adelanto que tengo para todos, tanto para los abusones como para los pringaos que se dejan abusar. 
Pero antes de continuar os invito a mientras navegáis darle al play en este tema de Alice Cooper que viene como nunca para ambientar el tema que nos ocupa.





Hubo un tiempo donde las aulas eran lugares donde se transmitía conocimiento con seriedad y rectitud, lugares fríos y sin color donde el viejo maestro con chaqueta de cuadros formaba a las generaciones futuras con mano dura y poniendo fino al primero que se pusiera tonto. Pero llegó un punto, no sé exactamente cuándo, donde esto cambió. Los alumnos ya no temían a los profesores sino que se les subían a la chepa constantemente, corriendo y saltado por el aula, quemando papeleras, apalizando a los más primos y hasta amenazando a los docentes con navajas y bates de baseball. Hay quien puede pensar que este cambio de tornas  se debe a que ha ocurrido como en un combate de boxeo en el que un púgil durante todos los asaltos machaca la cara de su rival hasta que sorpresivamente a diez segundos de terminar el combate el casi vencido guerrero se saca un uppercut de la manga y vence contra todo pronóstico. No es ningún secreto que los maestros de escuela durante décadas parecían tener potestad para meter collejas, tirar del pelo y soltar alguna a veces a mano cerrada también, sin olvidarse como no de castigos que no eran de recibo. El caso es que todo eso suena ya muy lejano y de ahí que la gente se tire las manos a la cabeza cuando escuchan una nueva noticia sobre el alumno de turno que le ha metido una colleja al profesor. Se asombran y especulan sobre lo que semejante energúmeno tendrá en casa, pero lo que parece de verdad es que nadie ha pensado en ese cambio de tornas donde lo que antes hicieron unos ahora lo hacen los otros, como esclavos revelándose contra los tiranos, y que conste que yo no pienso así pero más de un profesor (Al igual que tantos alumnos) sí que merecía un par de hostias  cuando más que enseñar lo suyo es amargar, y creedme que los hay, aunque por suerte son una minoría.
Pero alguien debió un día pensar en esto que estoy diciendo y llegó a la conclusión de que esa rebeldía y actitud macarra podría dar para mucho en el cine, los chicos y chicas ya no irían a clase a flirtear y las historias amorosas de patio de recreo iban a irse a la mierda por la vía rápida. No, ahora tocaba mostrar otro lado en pantalla, una puta zona de guerra. 




En primer lugar tenemos la que yo llamo la trilogía Curso, que consta de tres partes, Curso de 1984, Curso de 1999 y Curso de 1999 II. Esta trilogía nace en 1982  y a largo de cada película el meollo es totalmente distinto. Ambientadas siempre en un futuro muy cercano estas pequeñas joyas han acercado la violencia en las aulas al espectador de tres maneras distintas.
Curso de 1984, toma lugar solamente dos años dentro del futuro cuando fue realizada. Andy es un profesor de música trasladado a un instituto de los barrios bajos de Los Angeles que como no podía ser de otro modo y siendo los años ochenta, está gobernado por violentos punkys. Andy trata de encauzarlos pero no es posible, no son simples gamberros, son psicópatas de lo más bajo que hasta le pegan por aburrimiento una puñalada a un jovencísimo Michael J Fox. Tras una serie de incidentes cada vez más personales Andy, solo y desesperado, comienza una venganza contra los violentos alumnos.


La segunda parte da una vuelta bestial a la tortilla, estamos en 1999 y las aulas son zona de guerra definitiva, Seattle vive casi en la anarquía día tras día, los chavales están más revolucionados que nunca, tanto que hasta hacen palidecer casi la maldad de Peter, Patsy y compañía en el anterior film. La diferencia es que ahora son ellos los que van a darse por jodidos. Tres nuevos profesores llegan al centro, pero no son como el resto sino que son nada menos que androides de combate, bajo su apariencia humana están equipados con lo último en tecnología asesina, algo como matar a un alumno de una paliza en clase de educación física ya no es un problema. Cabe destacar además del cambio drástico respecto a la anterior parte la estética, ambientación y efectos, ochentera total. Tras esta llegó la tercera y última entrega donde directamente las cosas están más o menos calmadas por ambas partes hasta que aparece un nuevo profesor que no es otro que un supuesto prototipo escapado del mismo lugar donde habían sido creados los asesinos del anterior film. Con diferencia la más floja pero aceptable, el final es bastante original y siempre se agradece la presencia del carismatico Sasha Mitchell.

Pasamos ahora por la parte del recorrido sin duda más simpática y desenfadada, y es que Mutantes en la universidad tenía que estar sí o sí. De nuevo estamos ante una trilogía. Tengo que decir que considero estas tres películas lo mejor con diferencia de Troma, mucho mejor que su buque insignia El Vengador Toxico o el sargento Kabukiman. Como siempre las cosas no andan bien por Tromaville, la planta química paralela la zona académica no deja de verter mierda ocasionando que unos tíos que ya de por si eran unos cabrones ahora encima sean mutantes. Las aulas son aquí testigo de persecuciones en moto, monstruos de todo tipo, rayos láser y hasta ardillas mutantes gigantes. Un caos de campeonato que merece la pena ver.
A lo mejor conforme avanza, la saga se aleja más del espíritu de la primera pero igualmente aprovecho para recomendar sus secuelas. La escena donde el clásico nerd empieza a mutar y a emitir ruidos extraños mientras suelta espumarajos para terminar soltando por la ventana es sencillamente impagable. 

En El Sustituto tenemos al Tom Berenger con dos pelotas de Platoon. De nuevo con un profesor como estrella de la función, esta vez nada menos que un mercenario se hace pasar por el profesor sustituto  después de que una pandilla de alumnos conflictivos le rompan las piernas a su mujer enviándole a un gordo gigante con un bate. Una verdadera delicia donde somos testigos de cómo Tom Berenger lanza a unos chavales por la ventana de la biblioteca y lo que es más importante, deja mal al anormal de Marc Anthony.  
Conoció varias secuelas, a cada cual peor y donde lo único destacable es ver a Treat Williams cortarle el pescuezo a un kinki con el cristal de una gafa. 



Pero bueno no todos van a ser unos cabrones sanguinarios, algunas veces surge un alumno algo cabroncete pero que a la hora de la verdad asume ...



…  y esta vez es el malogrado Corey Haim, fallecido hace unos años. En Demolition High, traducida aquí como Amenaza en el instituto es el quien tiene que salvar la papeleta cuando unos terroristas comandados por una zorra vestida de cuero toman el instituto para nada menos que utilizarlo a modo de base de lanzamiento para unos misiles. Como buen kinki él llega tarde por lo que no terminó amordazado con el resto de profesores y alumnos. Tengo un recuerdo buenísimo de esta película, estaba enfermo con unos 9 años, doblándome en la cama cuando justo encendí la TV y estaba empezando, jamás se me olvidará la forma en la que Haim se carga a la tiparraca  metiendo lápices en un extintor y clavándoselos en el estómago al accionarlo.

En fin, que me acabo de coscar de que he metido un ladrillazo bueno, seguramente esté repleto de faltas de ortografía o frases sin sentido, pero coño, no voy  a ponerme a releer toda esta mierda, hacedlo vosotros que para algo lo he escrito bitches.