viernes, 22 de mayo de 2015


SCUM


Titulo Original: Scum
Año: 1979
País: Reino Unido
Dirección: Alan Clarke
Guión: Roy Minton
Reparto: Ray Winstone, Mick Ford, Julian Firth, Phil Daniels.


I'M THE DADDY NOW, NEXT TIME I'LL FUCKING KILL YA !!!


Scum, que podría haberse traducido en España como "Escoria", de haberse estrenado alguna vez, es un film pequeño pero bien valorado británico que llevaba tiempo queriendo ver. Encontrabame yo tiempo atrás indagando vía imdb en la filmografía de Ray Winstone cuando me topé con esta película, temprana en su carrera y en la que actuó con unos veinte años. Desde hace tiempo vengo dándome cuenta de que este increíble actor, que se come la pantalla cada vez que empieza a hablar, carece casi de proyectos destacables a su altura. Que es un actor tremendamente talentoso es algo que pude confirmar después de verle enfrentarse a otro titan como es Guy Pierce en The Proposition (2005), prodigioso y atípico western australiano del prometedor John Hillcoat, responsable también de La Carretera  (2009) y Lawless (2012).  


Finalmente, la conseguí, y ente unas cosas y otras la abandoné y ahí se quedó hasta que hace no mucho, buceando nuevamente por la red me encontré con una serie de curradisimos vídeos donde se desgranan los antecedentes cinematográficos de los videojuegos de la compañía Rockstar. Sinceramente, según iba viendo me daba cuenta de que conocía todas y cada una de las referencias, mas otras que faltaban. Salvo una, la frase que encabeza esta entrada y que Jimmy Hopkins, protagonista de Canis Canem Edit grita en uno de los momentos donde consolida su posición como amo y señor del instituto Bullworth.
Dicha frase sale como no de Scum, una de tantas películas que en algún momento habrán marcado a los responsables de la compañía mas cinematográfica del mercado actual.


La acción nos sitúa en el reformatorio de Borstal, donde llega un joven llamado Carlin, trasladado desde otro centro por pegarle una paliza a un funcionario. Pronto descubre que no ha estado en un sitio igual, un agujero inmundo poblado por ladrones, asesinos, violadores, enfermos mentales y en definitiva delincuentes de todo tipo donde ademas de ser privados de libertad se enfrentan a una serie de practicas abusivas por parte de unos funcionarios que instan a los mas fuertes a destruir a los débiles.
Todo ese ambiente sórdido sirve para narrarnos dos historias, que si bien en esencia pertenencen a un mismo todo están perfectamente diferenciadas en distintos momentos del film. Por un lado  la lucha de Carlin por el poder, en busca del punto mas alto de la pirámide y por otro la vida de los distintos internos, cada uno con su tipo de problema, en tan duras condiciones.


Scum, originalmente escrita para la BBC Británica en 1976, debió ofender a mas de uno, porque además de estar dando vueltas hasta ser rehecha en  1979, se fue de cabeza a engrosar la ya mencionada por aquí lista de las video nasties. Una vergonzoso manifiesto digno de sociedad atrasada donde aparecían una serie de películas totalmente prohibidas bajo importantes penas. Irónicamente aunque estamos ante un film violento las escenas mas crudas y duras no son en absoluto las explicitas sino aquellas puramente psicológicas. Sin desvelar nada cabe mencionar el contenido de la carta que entregan a un recluso, seguida su reacción de un desgarrador pasotismo por parte de la funcionaria al meter la pata al máximo nivel. O las desafortunadas razones que llevan a otro de los personajes a protagonizar los hechos que sirven como desencadene al ultimo acto. 


Winstone dota a su personaje de vida muy convincentemente para funcionar como el vehículo que nos muestra los entresijos del infierno que es Borstal, y ni siquiera le hace falta para ello indagar demasiado en su persona, en saber que coño ha hecho fuera o relatar con pelos y señales rasgos definidos de su personalidad. Personalidad que por otra parte no opta simplemente por ser clara u oscura. A ratos parece una buena persona, no es un abusón como los otros a pesar de sus expeditivos métodos, pero cuando crees poder definirle salta un lado racista en sus formas. 
Esta lucha por no ser pisoteado en un reducido mundo donde un grupo de chicos está desamparado ante un grupo de malvados seres superiores no podría ser de otro modo sin esa atmósfera gris y áspera a mas no poder  característica del cine británico de los setenta, donde dicho ambiente contribuye por si solo a hacer que el espectador se sienta mal por razones que aunque aparentemente desconocidas en realidad pesan tanto como la losa que los reclusos de Borstal soportan encima.
Alan Clarke, quien con maestría plasmó el guión  de Roy Minton, moriría en 1990 tras haber dirigo a actores de la talla de Tim Roth o Gary Oldman.

Esperemos que aunque no se encuentre editada en España, alguien mas se anime a verla y con un poco de suerte apreciar esta pequeña gran obra capaz de revolver patológicamente al espectador en varios momentos.  

TRAILER



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