martes, 30 de agosto de 2016


BLOOD FATHER


Titulo original: Blood Father
Año: 2016
País: Estados Unidos
Dirección: Jean-Francois Ritchet
Guión: Andrea Berloff y Peter Craig
Reparto: Mel Gibson, Erin Moriaty, Diego Luna, William H. Macy, Raoul Trujillo, Michael Parks, Miguel Sandoval, Dale Dickey. 

Puto ordenador basuriento, que con mas mierda en sus adentros que el palo de un gallinero me obliga últimamente a espaciar en exceso las entradas. Mis disculpas.   
Hace cosas de un par de meses vi el trailer de la nueva película de Mel Gibson, uno de mis actores favoritos de siempre. Y no se, por una parte no pintaba mal, pero por otra tenía muchas papeletas para acabar siendo otra de esas cintas de serie b mierdosas actuales que nada tienen que ver con el encanto de producciones similares de pasadas décadas. Y ya no digamos del buen cine de acción. El caso es que no hace tanto pensé justo lo mismo de Vacaciones en el infierno, también protagonizada por Mel, y me llevé una muy grata sorpresa. Esta Blood Father es si cabe todavía mas "pequeña" Vacaciones en el infierno pero para nada el producto que cabría temer dado el poco aprecio que le profesa la industria, y sobre  Judiowood, por este gran hombre desde hace unos cuantos años.   


Basada en la novela que uno de los propios guionistas publicó en el año 2005, Blood Father nos cuenta una historia sobre lazos familiares rotos en vías de reparación, tentativas de redención y héroes crepusculares que se baten con el devenir de los problemas entre una serie de escenas de acción que sin abusar de ellas salpican de sangre la pantalla en el momento oportuno. 
John Link ha sido muchas cosas. Motero, peligroso criminal, padre y ahora un alcohólico rehabilitado que malvive en una caravana en la que ejerce como tatuador mientras espera encontrar a su hija desaparecida. La chica, que no andaba en buena compañía, la caga hasta el fondo al matar a su novio, un peligroso delincuente, en medio de un golpe orquestado por los compinches de este. Por tanto y ante su desesperación tan solo le queda una opción. Pedirle ayuda a papá.   


Es una autentica gozada no tener que decir que el film se ve a mayor gloria de su protagonista, y que estamos ante todo delante de una buena película que es hora y media de permanecer con la vista fija en la pantalla desde el minuto uno. Claro que el hecho de tener ahí a este hombre, que tanto le ha dado al cine delante y detrás de la cámara, la hace mucho mejor si cabe. Empiezas a verla, tienes una escena que ya te muestra que no estamos ante una de esas remilgadas películas de acción actual para la chavalada como las mil y una brozas clónicas del bueno de Liam Neeson. Aquí se le echan los huevos de antaño a la hora de enseñar plomo con estilo old school. Pocos minutos después un Mel Gibson tatuado y todo braco, comiéndose alguna bafozia para cenar en las escaleras de su destartalada caravana termina de confirmar las sospechas sobre que esperar. 


Un detalle precioso, glorioso y mágico para quienes como yo adoramos Mad Max es el hecho de que el personaje de Link lleve encima una recortada. Cada vez que alarga el brazo y abre fuego flashazos de Mad Max II acuden a tu mente sin piedad. No creo que eso sea un guiño, ni el rollo del desierto, pero sin duda hay uno y bien gordo. En concreto a la primera entrega y la muerte del villano principal Toecutter. Y es que joder, mira que adoro a Tom Hardy con todo mi frío y muerto corazón pero Mel Gibson está en plena forma, es un cacho animalón braco de sesenta años que bien podría haber no haber rechazado el ofrecimiento de George Miller para volver a la saga con Fury Road y el mundo sería entonces un lugar maravilloso. Y eso que hasta sin el fue cojonuda. 
También es un placer ver pulular por ahí secundarios carismáticos como Michael Parks, William H. Macy, Miguel Sandoval o Dale Dickey, la entrañable puta cincuentona de la serie Me llamo Earl y que siempre borda los roles decadentes, sobre todo cuando son serios. Un aspecto negativo sobre esto seria únicamente que aparecen muy poco en pantalla ya que casi todo este metraje en clave de road movie lo componen Mel Gibson, Erin Moriaty, tan talentosa como guapa y que descubrimos recientemente en la serie de Netflix sobre las aventuras urbanas  del personaje marvelita Jessica Jones y unos malos muy malos con sicario del cartel incluido y caras tatuadas. De hecho el sicario, al que apodan El Limpiador, se trata de Raoul Trujillo, quien había trabajado a la batuta de Mel Gibson en Apocalypto, aquella película sobre la américa precolombina donde se mostraba que no todo era un vergel de arcoiris, ciudades de oro, jolgorio y felicidad como muchos creen.    
Da gusto ver a este hombre volver poco a poco, Vacaciones en el infierno estuvo genial, Los Mercenarios 3 fue con diferencia la peor de la saga y Mel lo mejor esa entrega. Machete Mata no era la primera pese a ser decente. Antes de eso poco nada hasta que reculando  llegamos al 2002, que ya ha llovido e hizo la grandiosa Señales y la vilipendiada e infravalorada hasta la saciedad Cuando eramos soldados (Ya solo el plano de los Hueys descendiendo en formación vale oro, por no mencionar el reparto y la incursión del rol femenino sin mear fuera del tiesto y tratando aspectos hasta ese momento no reflejados en el cine bélico). 
Queremos mas Mel Gibson, queremos mas roles de tipo duro que abre cabezas al tiempo que vomita socarronería, un Porter de Payback, un Martin Riggs de Arma Letal, acción como la de antaño, algo fácil de decir pero difícil de hacer cuando muy pocas recibieron el valor que merecían ya en sus años dorados. Y atentos porque en noviembre sale su nueva pelicula como director, Hacksaw Ridge, que aun siendo suya y abordando el tema bélico no me llama mucho. Pero que queréis que os diga, al dirigió Braveheart yo no le puedo negar nada.  


TRAILER