lunes, 10 de abril de 2017


THE VOID


Título Original: The Void
Año: 2016
País: Canadá
Dirección: Jeremy Gisllespie y Steven Kostanski
Guión: Jeremy Gisllespie y Steven Kostanski
Reparto: Aaron Poole, Kathleen Munroe, Kenneth Welsh, Daniel Fathers, Ellen Wong, Mike Byskov, Evan Stern.

Se esperaba desde hacía tiempo este proyecto, y es que tanto sus sugerentes pósters como su anunciado tono lovecraftiano, ese adjetivo que empezó a cansar de cojones cuando ya se le aplicaba poco más que hasta a Los Teleñecos, vaticinaban una interesante película. E interesante es, sin duda, pero fíjate cuan Lovefraftiana es que los tentáculos que asoman en unos y otros pósters no aparecen en todo el metraje. Con dos cojones. Y el hecho de que de a entender que existen deidades antiguas o un amago de horror cósmico sigue sin hacer que compre por ese lado.


En The Void tenemos lo que tantas otras veces, a un grupo reducido atrapado en un escenario cerrado y que poco a poco se ve diezmado por agentes externos. En este caso el escenario es un pequeño hospital de pueblo y el agente externo algo que parece ser un culto y que se encuentra en conexión con los fenómenos paranormales que parecen acontecer en el interior. 
La galería de personajes, que van desde el sheriff hasta una joven parturienta, sufren la reclusión fruto del hecho antes mencionado y proyectando su miedo, porque no hay uno solo que no tenga los huevos de corbata, de un modo bastante autentico y por momentos tan caótico como cabría esperar en una situación similar.  


Como digo y por mucho que vayan a insistir en casi todos lados de Lovecraft poco van a encontrar quiénes realmente sepan que cojones significa tal cosa. A lo que si tiene un remanente es a la vertiente cinematográfica de Clive Barker en un tramo con reminiscencias a Hellraiser y la secuencia final, que a riesgo de que alguien grite spoiler es calcada, pero lo que es calcada, a la de la joya del maestro Lucio Fulci en uno de sus mejores trabajos, El Más Allá, hecho que se acrecenta luego pensando en frío y cayendo en mis similitudes como el uso de la morgue para el tipo de escena que tiene lugar con los monstruos.


Aquí los responsables de aquella macarrada llamada Manborg realizan un trabajo mas serio y redondo, donde el modesto presupuesto no deja espacio a la vagancia y toda una galería de como diría nuestro querido y peculiar Antonio Gasset seres expertos en esto de "babas y maldades extremas" acosan a los sufridos supervivientes durante una noche infernal.
Eso sí, unos mejor hechos que otros, porque no deja de ser curioso que el bicho principal le llegue a la suela a los de cierta escena que es de lejos lo mejor de la película junto a la opresión/tensión reinante. 
Supieron tenernos en vilo, esperando The Void como agua de Mayo, y si bien no es un peliculón, gracias a como nos la vendieron ha llegado a buen puerto sabiendo maniobrar. 
Merece la pena; su simpleza enmascarada, su corta duración, un ritmo perfecto y unos FX vieja escuela son el bálsamo apropiado para hacer pasar un buen rato a quienes no se hayan cabreado más de la cuenta al estar esperando la octava maravilla del mundo.


TRAILER